29 sept 2008

Noche madrileña

Noche de viernes. Todo el mundo habla de la noche madrileña... ¡esta noche sí que se va a hablar! Salimos Úrsula y yo... ¡PELIGRO!

Me arreglo, pelo rizado, maquillaje sencillo pero sensual, pantalón pitillo de color beige, camiseta negra de tirantes, ajustadita y con escotazo, tacones, y complementos a juego.
Cenita en un restaurante italiano... de lujo, de no ser porque ese mismo día había comido en otro italiano... ¡me sale la pasta por las orejas! Yo mato a esta mujer... es terca como ella sola... Café y copas... me voy poniendo a tono.

Después de un rato discutiendo donde ir decidimos salir por Alonso, mezclarnos con el bullicio y ver amanecer Madrid... ¡HORROR! Todos los garitos están hasta arriba, entramos al primero que vemos, llegamos como buenamente podemos hasta la barra... cualquiera diría que es la "happy hour", y pensar que una copa sale por 10 €... A base de codazos disimulados con la mejor de nuestras sonrisas conseguimos hacernos hueco, y ya de paso colocar los bolsos, que ya me podía haber cogido uno más pequeño... (Esto de mi tendencia a las cosas grandes...)

¡Por fin estamos colocadas! Pedimos las copas al camarero (se le ve la pluma a la legua...) el alcohol empieza a hacer efecto, no borramos la sonrisa de nuestra cara y empezamos a tambalearnos al ritmo de la música (al menos lo intentamos porque tal y como está eso de gente...) Se acerca a nosotras el típico pesado y poco ocurrente... viene derechito a por la primera que caiga...
Se nos queda mirando, casi se le veía caer la baba… Es el típico que hace cosa de 13 años que no tiene a una mujer entre sus piernas.
- Esta no es tu noche, pequeño...- Contesta Úrsula sin darle tiempo a abrir la boca. Yo no puedo parar de reír y mirar al chico, a ver si se va...
Empezamos con la risa tonta...
- Maléfica, vuélvete... mira ese cómo está...
- Si, si, ya le he visto, pero es gay... - Y mira que estoy cegata y no me suelo fijar... Recogemos los bártulos y salimos de allí como podemos, hasta el siguiente bar.
Entramos, está igual de lleno, pero la música nos gusta más y el ambiente parece menos pesado. De repente, Úrsula empieza a mirarme de arriba abajo. - ¿Qué haces? ¿Tengo algo? - No, no, niña, que no dejan de mirarnos... ¿no te has fijado?- Ahora que lo dice... es verdad, somos el centro de todas las miradas. Seguimos a nuestra bola, con nuestras risas y nuestras conversaciones sin sentido, criticando y piropeando para nosotras... Se acerca un chico, va directo a Úrsula, ¡una que ya ha ligado!, pienso yo. Se dan dos besos, parece que ya se conocen. Hago un escáner visual al susodicho, lo miro una y otra vez... ¡Cómo está! Es alto, pelo castaño y ojos marrones, lleva unos vaqueros que le marcan culito y camisa blanca. Úrsula intenta hacer las presentaciones pero me encuentro sumida en un pensamiento un tanto... subidito de tono para tratarse de un desconocido...
- Ejem... Héctor, Maléfica...- Dos cordiales besos y una mirada picarona por su parte... Eriza mi piel... Me recreo en el olor que desprende, es guapísimo y simpático... Mmmmmmmm... Mi mente empieza a trabajar... Parece que, por fin la noche se pone interesante.
No estoy acostumbrada a beber, así que la copa empieza a hacer efecto y las indirectas eran mayores. Mi mente lleva ya un rato rondando la idea de lo bien que podríamos pasarlo esa noche Héctor y yo…
Miro a Úrsula, no hace falta que digamos nada, me conoce y sabe que Héctor me gustaba. Nos abandonó con una mala excusa barata y su media sonrisa... ¡Te adoro, niña!

Ya estamos solos, entablamos una conversación medianamente decente, como pudimos, pero en esa jauría era imposible oír nada, se acercaba cada vez más, mi nerviosismo aumentaba... Mmmmmm... De cerca está mejor si cabe. Creo que desprendía más feromonas que la gata de mi vecina. Apoya su mano en mi pierna, la barrera del contacto ya se ha roto… Vibra el móvil, quién será... Mensaje de Úrsula: "Bruja! jajaja bruja te dejo con él, no te digo nada que no estés pensando tú ya , jajajaa. PD. No hagas nada que yo no hiciera.... besos , Úrsula!" Lancé una mirada tierna y cómplice al divisar a Úrsula entre la multitud... él notó algo, la excusé y me dedicó una sonrisa, no acertaría a describirla porque no era capaz de concentrarme. Tenía la mente alborotada y los sentidos puestos en él. Le gustó la idea de quedarse a solas conmigo, lo sé.

Intentamos retomar la conversación donde la habíamos dejado pero fue totalmente imposible y propuso ir a un lugar más tranquilo... ¿Me leyó el pensamiento?
Agarra mi mano y abre paso entre la multitud. Nos preguntan si queremos sello de salida.
- Esta noche no creo que nos haga falta. - Respondo mirándole.
Las colas para entrar en los bares se pierden tras las esquinas de los edificios, los grupos de gente se amontonan en los parques y las aceras y el olor a alcohol y las botellas decoran la calle. Vamos dando un paseo mientras nos vamos conociendo. Hablamos de cosas triviales, gustos musicales, trabajos y poco más... lo sé, podría haber encontrado una conversación más interesante, pero mi mente no estaba pendiente de la conversación precisamente.

Yo seguía pensando en cómo hacer para acabar con la tortura que su sonrisa me había producido al principio de la noche, veía el tiempo pasar, mi excitación aumentar y que no había conseguido nada…

Llevaba ya un rato fantaseando con él cuando me cogió por la cintura, paramos uno frente al otro y nos besamos, sin más.
El beso fue tierno y lleno de pasión, hacía tiempo que no me besaban con esas ganas. Enlazamos nuestras lenguas, juntamos nuestros cuerpos y nos dejamos llevar.
Cogimos un taxi y fuimos a su casa… Vivía en un conocido barrio de Madrid, a unos 20 minutos de donde estábamos. Un piso bien ordenado y custodiado por Ringo, un Rottweiler precioso...




Me ofreció algo de beber, yo sólo tenía sed de él pero acepté la copa, en sólo dos minutos me trajo un Martini rosso con… ¡fresa incluida! Su mirada me inquietaba y a la vez me hacía perder la razón, una mirada pilla que daba a entender que sus intenciones eran las mismas que las mías. Mojé mis labios con el elixir que me había preparado y dejé la copa sobre la mesa. Le quité la camisa mientras mis manos exploraban. Brazos fuertes, con músculos bien definidos y piel suave. Me quité la camiseta, quedándome en sujetador, me senté sobre él y rodeé su cintura con mis piernas. Volví a coger la copa y humedecía mi dedo para dibujar la forma de sus labios. Agarró mis nalgas y se levantó, nuestras bocas se buscaban en besos rápidos y desesperados. Fuimos al dormitorio, desnudándonos por el camino y tirando la ropa por el pasillo. Mi excitación aumentaba a medida que era consciente de lo que iba a ocurrir, no sé si por el morbo de que apenas sabía nada de él o porque sus caricias me estaban volviendo loca...

Ya sobre las sábanas, dedicó tiempo a los juegos previos, nos entretuvimos con miles de caricias y besos, descubrí zonas de mi cuerpo olvidadas, su lengua acarició cada milímetro de mi piel, haciendo que arqueara mi espalda... Sentí el sexo oral de una forma diferente, el primer orgasmo fue provocado por su lengua, sus besos, sus mordiscos, me hizo estremecer...
No perdía detalle de mi cuerpo, mis gemidos eran intensos, como los espasmos que estaba experimentando.
Llegó el momento de que él también disfrutara.
Le tumbé de espaldas a mí, completamente desnudo y recorrí su espina dorsal con mi dedo índice, hasta llegar a su trasero, bien formado, perfecto.
Entre abrí mis labios y sujeté con ellos la fresa, que había sido testigo de todo lo ocurrido hasta el momento, hice lo mismo que había hacho con mi dedo segundos antes, quería que sintiera el contraste del frío con mi cálido aliento.

A esas alturas de la noche mi cuerpo sólo me pedía sentirle dentro de mí, había hecho de aquella dulce tortura casi un castigo.
Pude notar que le gustaba la decisión, sin titubeos y tomé las riendas, monté a horcajadas e hicimos del sexo un maravilloso ritual, mezclando las caricias con momentos apasionados. Movía mis caderas en círculos, él guiaba el ritmo acompasando con sus manos. Acariciaba y lamía mis pechos, su lengua jugaba con mis pezones, duros como piedras, estaba totalmente descontrolada, no quería que esa noche acabara nunca.
Me dejó descansar un par de segundos, lo que tardó en cambiar de postura, alzó mis piernas y las posó sobre sus hombros, me embestía una y otra vez, acariciaba su cuerpo, su nuca, y jugaba con su pelo, así llegué por segunda vez al súmmum…

Alargamos el momento hasta que el sol entró por las rendijas de la persiana avisando de la llegada del día. El cansancio se presentó en el dormitorio haciéndonos caer de sueño...


25 sept 2008

Sms


Delante del ordenador, sin nada mejor que hacer, miro por el ventanal, el día está gris, oscuro, da pena salir a la calle... Las gotas de lluvia resbalan por la ventana... resoplo, intento encontrar algo que hacer... en estos casos la compañía de un buen amigo es esencial...
"Stoy sla n ksa...tiens plns? m aburro..." -- ENVIAR --

Voy a la cocina, cojo un vaso de agua y bebo. Suena el móvil, he recibido un mensaje... no me lanzo a por él, me tomo mi tiempo... una cosa es sentirse sola y otra muy distinta mostrar desesperación...
"Q plns m ofrecs tu? a lo mjr pued acr 1sfuerz..."

"Plns? ningno..slo mi cmpañia, t parec pko?" -- ENVIAR --

Enciendo la tele, hago zapping buscando algo interesante... Parece que lo más entretenido es la película de sobre mesa, esas que empiezan a las 15.45 y terminan a las 20.30...
Respondes al mensaje.
"N parce mla idea...n 15 min stoy alli"





No contesto, no tengo la intención de alargar más esa absurda conversación vía sms. Estoy tan acostumbrada a tus visitas que ni siquiera intento arreglarme... aún tengo el pelo mojado de la ducha, no me he puesto las lentillas, llevo chándal y calcetines... no me vuelvo loca revisando el armario para vestirme con mis mejores galas...
Miro la película, no me entero de nada... oigo el motor de tu coche.
Abro la puerta y te encuentro de frente. Buscas mis labios en un tímido beso, hago un gesto con la cabeza invitándote a pasar. Hace tiempo que acabamos con los formalismos, hay confianza suficiente como para evitar la típica conversación casual y sin sentido. Voy a la cocina a por un par de botellines, bebemos tranquilamente mientras nos ponemos al día de nuestras vidas.

La cerveza se acaba y con ella la conversación, las manos toman el control de la situación, las caricias se apoderan de nuestros cuerpos, los besos siguen sus pasos. Conoces mi secreto y el hecho de que pueda jugar con tu mente a mi antojo te encanta.
La lluvia cae con más fuerza, pero tenemos tiempo de sobra para esperar a que escampe. La tele sigue puesta, y nuestra posición ha cambiado. Ahora tu cuerpo está sobre el mío, tumbados en el sofá, dejándonos llevar por los instintos más animales... Mi camiseta te estorba, casi me la arrancas en tu afán por quitármela. Con una mano desabrochas mi sujetador, se te ve puesto en la materia... la otra mano se cuela bajo el pantalón y palpa sobre mi ropa interior, rozas suavemente y presionas, la humedad casi traspasa el tanguita...
Tus besos llenan mi boca, nuestras lenguas juegan, buscas cada rincón de mi boca, exploras con tus caricias mis pechos, mi espalda, a esas alturas tus dedos ya están mojados por mí, te detienes y me miras de arriba a abajo... En un movimiento rápido me quitas la poca ropa que me queda, calcetines incluídos.
Mis manos recorren tu pecho, acarician tu cuello, bajan por tu estómago y tocan por encima de tu ropa... Estás tan excitado que parece vayas a estallar, te desnudo despacio, deleitándome con tu cuerpo, sólo el segundero corre, haciendo que el tiempo pase... miro el reloj que cuelga de la pared y hago que se detenga, la imagen de la tele se queda congelada, las gotas dejan de caer y penden de un hilo invisible.


Te miro y sonrío, puedes ver mi picardía. -Ahora si...- Susurras. Termino de desnudarte, tu pene salta vigoroso, mis manos se apoderan de él, lo acarician, lo agitan... Te aparto de mí, te empujo contra el sillón y me pongo encima, entro despacio, lubricada... se te escapa un gemido, cierro los ojos, te brindo una vista maravillosa de mi cuerpo, puedes tocar, besar y acariciar cuanto quieras. Damos rienda suelta a nuestra imaginación, recorremos casi cada dormitorio, la cocina, la ducha... Empezamos una y otra vez, nos entregamos al deseo. Caemos rendidos sobre el suelo, la respiración aún está agitada, no dejamos de besarnos. Apoyas tu cabeza sobre mi pecho, los latidos de mi corazón te relajan, hago que el reloj vuelva a caminar, las gotas vuelven a caer, beso tus labios, apago la tele y nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente despierto a tu lado. Es hora de despedirse...
- Cuando te sientas sola, no dudes en avisarme.- Nos besamos y sales por la puerta. -No dejaré que pase mucho tiempo hasta la próxima tarde aburrida...- Al escucharme decir esto sonríes y desapareces en tu coche.

24 sept 2008

La exposición



Sentada en la cama, mirando al suelo, con el armario abierto de par en par, pantalón corto y descalza y Úrsula dando vueltas como una loca...
- Niña... estoy pensando... - ¿Tú, pensando? Eso si que es un buen chiste.- Me interrumpe ella. - Que graciosilla está hoy el pulpillo... Jajajaja. No, en serio... que digo que este finde no tengo ganas de hacer lo mismo de siempre. Estoy hasta las narices de ir a los mismos bares, bailar las mismas canciones cuatro o cinco veces por noche y ver a los mismos babosos... Asi que ya puedes ir pensando en qué hacer...
- Ahora que lo dices...- Revolotea por toda la casa revolviendo todo lo que tiene a mano, mira con rapidez entre los miles de papeles que hay sobre la mesa, vuelca el contenido del bolso sobre la cama, parece que está buscando algo...
- Esta misma semana me dieron un par de invitaciones para una exposición o algo parecido, pero... no sé ni qué día es, ni dónde lo he metido... Juraría que... ¡Aquí! - Saca un par de papelitos arrugados, los estira como buenamente puede y los lee.- Si, esto es: GRAN INAUGURACIÓN, VISITA NUESTRA bla, bla, bla... VIERNES 20, 20.30 C/ OURENSE, 15, ¿Qué te parece?
- Suena bien, ¿de qué es?. - Ni idea, la verdad... pero ya sabes como son en mi trabajo... ¡tenemos entrada para todos los eventos sociales!
- Bueno, pues ya tenemos plan para el viernes... algo es algo.

La semana pasa lenta, y en la oficina es una locura, hay una chica nueva, y cómo no... me tienen de profesora... se me acumula el trabajo, los papeles invaden mi mesa y he cambiado los cafés de media mañana por las pastillas para el dolor de cabeza...
Por fin llega el viernes. Estoy tan liada que me olvido hasta de mirar la agenda, menos mal que Úrsula me conoce y me manda un mail recordándome que esa tarde era la inauguración. Hemos quedado a las 19.45, espero que me de tiempo, tengo que ducharme y aún no sé ni qúe voy a ponerme... El día se me hace eterno, estoy deseando salir y notar el aire fresco en la cara. Dan las 18.00 ¡hora de salir! cojo el maletín, el móvil, el abrigo y el bolso, recojo los papeles (vale, los amontono para que parezca que están recogidos...) y salgo lo más rápido que puedo de allí.

Después de 15 agobiantes minutos de atasco y cantando a voz en grito en el coche, consigo llegar a casa. Ya me puedo espabilar si quiero estar lista a menos cuarto... - Aunque... conociendo a Úrsula... no creo que ella esté preparada a esa hora...- Pienso.



Suelto todo en el sillón del salón y mientras me quito los zapatos corro a la habitación. Abro el armario y busco algo elegante para esa noche mientras me desnudo. Abro el cajón de la ropa interior... Mmmmmm... esta noche... ¡rojo! Cojo un sujetador de este color, con copas de encaje y en lugar de tanguita hoy quiero... ¡un culotte! Mmmmm... no sé si alguien disfrutará del espectáculo de la desnudez de mi cuerpo pero...
El agua caliente hace que el vapor vuele y empañe el espejo del baño. Salgo de la ducha y cojo la toalla, me voy secando mientras vuelvo al armario... El traje de satén... ¿no será demasiado...? Finalmente me decido por unas bermudas negras, una camisa blanca y la americana negra.
Me aliso el pelo, miro el reloj nerviosa, son las 19.00, aún tengo tiempo... Suena el móvil ¡Vaya por Dios, justo ahora!
- ¿Si? Si, si, ya he llegado. Sólo me queda maquillarme y bajo a buscarte, ¿vamos en tu coche o en el mío? ¿En los dos? Ah, vale, vale, ok. Entonces... ¿dónde nos vemos? Ok, ciao.
Entro en el baño y empiezo a sacar todos los neceseres que tengo llenos de maquillje... Masajeo mi cara mientras extiendo la base de maquillaje, aplico los polvos compactos, sombra de ojos, eye liner, rimmel, algo de colorete, perfilador de labios y pintalabios... ¡lista! Me miro al espejo coqueta, pongo morritos y caras absurdas... lanzo un beso al aire y guiño el ojo. La alegría se refleja en mi rostro, no hay ni un atisbo de cansancio. Las 19.35, justita, justita... Los tacones suenan con prisa por el pasillo, cojo el bolso y las llaves y cierro la puerta detrás mío.

Llego puntual al lugar donde hemos quedado, vienen unos compañeros de trabajo de Úrsula, ya están todos, sólo falta la de siempre... Marco su número...
- Oye, ¿te falta mucho? Vale, que ya estamos aquí todos. Un beso. Dice que ya está saliendo por la puerta... - Digo mientras cuelgo.
A los pocos minutos llega Úrsula. Está guapísima, todos la miran. Lleva unos vaqueros ajustados, con altísimos tacones que hacen que sus caderas se contoneen acompasadas, una camisa negra con rayas rosas, el pelo suelto y ligeramente maquillada, su sonrisa ilumina su cara. Sonrío y la miro de arriba abajo... pensamientos y recuerdos inhundan mi mente...Mmmm...
Montamos en los coches y nos adentramos en la jungla de Madrid. Llegamos a la dichosa C/ Orense... parece que va a ser una inauguración por todo lo alto, tiene buena pinta... Aparcamos en un parking público cercano. La acera está abarrotada de gente, hay un chico alto y corpulento que va cogiendo las entradas, parece de seguridad, además tiene un pinganillo de esos... Al fin nos dan paso.
El local es amplio, está perfectamente dividido para la fiesta; hay un rincón con bebidas y algo para picar, música y buen ambiente. La exposición está pasando un gran arco a modo de puerta. Luces tenues, cuadros y esculturas llenan la sala y la gente se amontona en pequeños grupos frente a las obras para comentarlas. Uno de los compañeros de trabajo de Úrsula conoce al artista y se acerca a saludarlo, ríen y charlan, se acercan al resto del grupo. Nos acompaña para ver las obras y explicarnos la intención que quería plasmar en cada una de las obras, estoy maravillada con sus palabras, Úrsula también está absorta.
Un camarero se acerca y nos trae una copa. Es entonces, cuando levanto la mirada y le veo. Está riendo, acompañado de más chicos. Es alto, tiene una sonrisa perfecta, y de pelo castaño. Mientras me sumerjo en mis pensamientos, nuestras miradas se cruzan, empieza el juego. Continuamos atravesando la exposición, entre cuadros y figuras busco su mirada. La mantengo un par de segundos y la aparto. Entre tanto Úrsula se va perdiendo con el artista, que ahora mismo... no recuerdo su nombre... Una de nuestras clásicas miradas cómplices es suficiente... Me quedo frente a un cuadro, es un balcón desde el que se ven las montañas, zonas verdes, cielo gris, a punto de llover, mi mente vuela a ese lugar que bien podría ser un rincón perdido de... Galicia, por ejemplo... Cierro los ojos e imagino que un golpe de viento me da en la cara, el olor a mar... un roce en la mano me devuelve al local, miro a mi derecha de reojo, es el chico misterioso... ha pasado por allí y... ¡por arte de magia me ha rozado! Me sonrío mientras continuo observando la figura que queda a mi derecha, no sabría describir exactamente lo que era... se queda parado frente a mi, delante de la misma obra. Los dos observamos la escultura y nos buscamos con los ojos, sonrisas cómplices, miradas sutiles... humedezco mis labios con mi lengua, doy un pequeño trago de mi copa, le miro y busco una nueva obra que admirar. Encuentro un pequeño rincón, a penas hay algo de luz, un pequeño lienzo descansa sobre un caballete, es una zona íntima, parece que intenta imitar el lugar donde se hizo la obra, con una tela blanca salpicada con manchas de pintura que oculta una puerta, también en color blanco, resaltando con el color salmón de las paredes. Alguien rodea mi cintura... levanto la vista ruborizada, es él, se presenta, su nombre es Óscar. Mantenemos una pequeña conversación breve y absurda, nos contamos pequeños detalles de nuestra vida, mi deseo crece a medida que le escucho. El movimiento de sus labios y su lengua me excita, quiero sentirlos sobre mi cuerpo... muestro el encanto que toda mujer tiene con pequeñas sonrisas, deslizando el dedo índice por el borde del cuello de mi camisa, bajando hasta tocar la piel del canalillo, sus ojos brillan al fijarse en ese detalle. Veo en sus pupilas el calor del infierno... instintivamente me acerco a la puerta y pruebo a girar el picaporte... ¡Está abierta! No hace falta que le diga absolutamente nada, simplemente sigue mis pasos, cerramos con el pestillo que hay dentro.
Parece que nos hemos metido en el trastero, es amplio y luminoso, hay marcos y material por todas partes, paletas, pinceles, un perchero con una bata...

Me empuja suavemente contra la puerta, rodea mi cuello con su mano, alza mi cabeza, me mira de arriba a abajo y besa mi pequeña nuez, abro un poco los labios, tengo la respiración agitada. Sus manos recorren nerviosas mis piernas, se cuelan entre mis muslos, desabrochan el cinturón y la cremallera del pantalón. Vuelven a subir, acariciando las solapas de la americana, desabrochandola y tirándola al suelo, huele el perfume de mi piel, acaricia el canalillo que queda al descubierto y desabrocha despacio la camisa. No deja de besarme, sus caricias me encienden.

Desabrocho su camisa y acaricio su pecho y espalda. Beso su cuello y paso mi lengua por el lóbulo de su oreja. Me sorprende introduciendo una mano bajo el culotte, acariciando mi pubis, dejo escapar un suspiro profundo cerca de su oído, pega su cuerpo al mío mientras me masturba majestuosamente, muevo mis caderas mientras me aferro a su cintura,termino de desabrochar su pantalón, deseosa de sentirlo dentro. LLeva un bóxer e color gris que no oculta ni disimula las dimensiones de su pene. Estaba totalmente erecto, era perfecto, formas perfectas y sabor delicioso... por fin acabó con mi sufrimiento, terminó de quitarme la poca ropa que me quedaba y encaramó mis piernas a su cintura, a cada embestida se me escapaba un gemido, le sentía llegar a lo más profundo, mis gemidos eran una mezcla de dulce dolor y placer, me lo hizo despacio pero con firmeza, a cada movimiento podía sentir cada parte, cada centímetro de su falo. Mis pechos bailaban al compás que mi acompañante marcaba, mis manos acariciaban sus nalgas, cambiamos de postura, me agachó frante a la puerta,de espaldas a él, agarró mi cinturá y continuó penetrándome, una de sus manos jugaba con mis pechos y mis pezones... olvidé dónde estábamos y la cantidad de gente que había afuera, me deshinibí por completo, disfruté de ese momento como hacía tiempo no lo hacía.
Me tumbó sobre el suelo y apoyó mis piernas sobre sus hombros, me besaba y acariciaba, era delicado, pero la fuerza con la que me hizo suya me desgarraba. Me estaba volviendo loca de placer, sentí el mejor orgasmo de mi vida hasta ese momento.

Cuando terminamos y nos vestimos salimos del cuarto, me agarraba la cintura y no hizo como si nada hubiese ocurrido. Enlazó su mano con la mía y me guió hasta donde estaban sus acompañantes, se despidió de ellos después de presentarme.
- Esta noche soy tuyo, preciosa.

Busqué a Úrsula entre la multitud, no la vi y no quería interrumpir su (segura) espectacular (y morbosa, por qué no) exposición de arte, así que, al no ver tampoco a sus compañeros salimos de alli. Me llevó a cenar, la noche terminó enredados en las sábanas de mi cama. Una exposición muy interesante...



23 sept 2008

Una extraña sensación



Es de noche, la calle está a oscuras y no se ve un alma…
Voy camino a casa… Estoy agotada, hoy ha sido un día largo…
Solo se escucha el ruido de las olas rompiendo en la orilla, parece que el mar está revuelto… Qué estará haciendo Úrsula… me sonrío. Voy ensimismada en mis pensamientos, repasando el día que he tenido hoy.
Me da la impresión de haber escuchado pasos.
Tengo la sensación de que me siguen y me observan, miro de reojo, no me equivoco. Veo la silueta de un hombre alto y corpulento. Mi nerviosismo aumenta. Giro la cabeza, hace una extraña mueca a modo de sonrisa… Mis pasos, son cortos en comparación con sus zancadas, me va ganando terreno…
Cierro los ojos, noto como su manaza agarra fuerte mi brazo, me detiene y me aprieta contra su pecho, me zarandeo intentando escapar, pero es imposible, es un tipo fuerte. Intento gritar pero tapa mi boca. Busca mi mirada, pero la esquivo, agarra mis mandíbulas y pone su cara pegada a la mía, cierro los ojos, no quiero mirarle. Pienso escapar utilizando mis poderes, pero es demasiado arriesgado, la ciudad se volvería loca y emprenderían una caza de brujas. Actúo como una mortal más.
Noto su aliento en mi nuca, sé que se recrea pensando en todo lo que piensa hacerme.
Me lleva a rastras hasta un portal, abre la puerta, veo el brillo de sus ojos, no es feo, pero está bastante sucio y desaliñado… Husmea mi piel y mi pelo de forma obsesiva, lame mi cuello. Su cuerpo desprende olor a perfume. Me agarra del pelo y me lleva hasta una puerta, saca un manojo de llaves…
Hace saltar los botones de mi camisa y libera mis pechos del sujetador. Amasa mi piel, lame y muerde mi cuerpo, Torpemente, con la mano que tiene libre, descubre que, bajo mi falda no llevo braguitas, vocifera unos ruidos a modo de insulto, pero se que le ha vuelto loco… Extrañamente, la escena ya no me desagrada, incluso, me excita, pero no doy muestras de ello.
Abre la puerta, el portazo retumba en el portal, libera mis labios y, por extraño que pueda parecer, no intento gritar, coge mi cara y besa mi boca, le escupo, me tira violentamente contra la cama, agarra mi cuello y me inmoviliza. Baja sus pantalones y su ropa interior, no se molesta en lubricarme, su miembro es grande, esta duro y caliente, me lo introduce sin más, me duele, está apretando mi cara contra la almohada, así que mis gritos son ahogados. Una lágrima rueda por mis mejillas. Dos embestidas fuertes son suficientes para salir de mi y girarme bruscamente, es tosco, derrama sus líquidos sobre mi pecho, me coge por la muñeca y me saca del apartamento a empujones, ni siquiera puedo vestirme. Anudo la camisa como puedo, arreglo el pelo y voy a casa… Me acuesto, duermo toda la noche del tirón y pienso que podría haber sido peor.

Los tiempos cambian


Desde tiempos remotos, las brujas han sido objeto de curiosidad.
Todos recordaremos la dorada Inquisición, donde las mujeres relacionadas con el demonio o extraños poderes ajenos a la creencia religiosa de la época eran quemadas en las hogueras de la plaza y el pueblo entero celebraba al rededor. Con gritos y vítores...
Hoy en día, las brujas han pasado a ser seres ficticios, protagonistas de cientos de fábulas y leyendas, pero nosotras queremos demostrar que no hemos desaparecido.
Debéis saber que exiten tanto brujas, como brujos, aunque la diferencia numérica es claramente apreciable, por cada cien brujas, sólo encontramos un hombre. Las brujas de hoy en día comparten con vosotros el día a día, no necesariamente llevan la marca que, en un principio las diferenciaba, a saber, un tatuaje que, se suponía era la marca que grababa el Maligno en sus cuerpos cuando les entregaba su alma, los hombres lo llevaban bajo la tetilla, en el pecho y, las mujeres, en el pubis.



Debemos olvidar la imagen de bruja anciana, con berruga y escoba... las brujas tienen el poder de la eterna juventud y belleza, aunque cierto es, pueden transformarse a su antojo.
Somos dueñas de la noche y la oscuridad, nos movemos entre tinieblas, buscamos almas que nos acompañen en este viaje eterno, no martirizamos a los niños, los preferimos creciditos y el mayor castigo será hacerte nuestro.



Presentación

Las estrellas se alinean para dar forma a tus sueños y fantasías, todo lo que siempre buscaste toma forma y nombre.
Desde el país más lejano jamás visitado por un mortal, el castillo más tenebroso y aterrador, una mujer altiva pero con una pizca de dulzura en sus palabras, la oscuridad toma forma en sus ojos y su cabello.
No me hagas esperar.

¿De peque te contaban absurdas historias de brujas?
¿Nuestros humeantes calderos y gatos negros interrumpían tus sueños?
Esperamos ya no hagas caso a historias...


Estoy aquí para enseñarte mi verdadera historia,
para demostrarte que la seducción y el erotismo también tienen un lado oscuro.
Adéntrate en nuestro mundo, déjate cubrir con nuestras palabras,
envuélvete con nuestras imágenes, disfruta de la oscuridad.

Un adelanto de lo que vais a encontraros...

Un año nuevo empieza y con él, nuevas emociones, sensaciones y, por supuesto, experiencias...
Hoy es una noche más, me encuentro sola en el castillo, las grietas son cada vez mayores y el frío se cuela por ellas, la soledad es tan pesada que se nota en el ambiente.
Paseo por los oscuros pasillos, sólo se oye el ruido de mis tacones, miro a mi alrededor...
-Esta soledad me va a matar. -Susurro.
Abro la enorme puerta del salón, el chirriar retumba en mi cabeza, noto el calor de la chimenea, calienta mi pálida piel...
Me siento sobre el gran sillón rojo. Casi sin quererlo, vienen a mi mente imágenes que me hacen vibrar. Muerdo mis labios y mis manos empiezan a jugar... recorren mi cuerpo, sucumbo ante mí misma.
Como si de un hechizo se tratara, zapatos y medias terminan en el frío suelo. Mis ojos brillan con el reflejo del fuego, mi piel ya esta caliente, pero no es lo único.
Me quito también el fino vestido que cubre mi piel, quedando sólo con la corona sobre mi cabello negro.
Mis delgados y hábiles dedos juegan con mis pezones, erizándolos y haciéndome estremecer. Noto la humedad de mi cuerpo, miles de caricias recorren mis zonas más erógenas.
Mis endemoniadas manos saben bien cómo darme placer, y no tardan en hacerlo. Una de ellas se encarga de recorrer todo mi abdomen, el roce de mis uñas me acaricia de una forma muy sensual, la mano baja por mis ingles, acaricia mis piernas, no pierde detalle. Cierro los ojos y me dejo llevar.
Llega hasta mi zona más preciada, mis dedos se enrollan en el poco bello de mi pubis, acarician el "monte de Venus", mi respiración es cada vez más rápida y algún gemido se escapa de entre mis labios. El calor es cada vez más intenso, gotas de sudor bajan por mi pecho y se anidan en mi ombligo. El dedo más rebelde de todos ya ha encontrado la entrada a mi interior y hace que me revuelva de placer. Haciendo uso de mi otra mano juego con mi pecho, voy a explotar de placer, mis gemidos, antes débiles, ahora retumban en la sala. Tras unos minutos de intensos y rápidos movimientos de mis dedos, noto la explosión de placer que resbala sobre mis dedos.
Casi puedo escuchar los acelerados latidos de mi corazón, mi respiración es rápida y fuerte, mis pulmones bombean con fuerza el aire que respiro, miro el techo y suspiro.
Otra noche a solas, nadie a quien regalar mis besos, mis caricias, mi placer.
Quizás mañana…





Estoy instalándome...



Pronto haré las presentaciones oficiales, he estado mirando varios "pisos" de alquiler y este es el que más me ha convencido.

Vengo de un barrio de por aquí cerca, Microsoft Spaces, seguro que a la
mayoría de vosotros os suena, pero... bueno, digamos que nos van cortando
las
alas poco a poco y vengo huyendo de la censura.
Lo primero que voy a hacer, con vuestro permiso, es trascribir todos los relatos que tenía en mi viejo espacio, para que no perdais detalle.

Estoy segura de que nos llevaremos bien, soy una bruja joven, pero no monto
mucho escándalo, me dedico a escribir todo lo que pasa por mi mente, mi
debilidad son las fantasias... para adultos.

Intendo darle a cada una de mis historias mi puntito personal, provocador, pero no vulgar.

Cualquier queja estaré encantada de recibirla, podéis dejarla por debajo de la puerta en forma de comentarios, porque en la red contamos todos.


Un saludo,













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